jueves, 1 de octubre de 2020

Arcos del Milenio

En el cruce de las avenidas Lázaro Cárdenas y Mariano Otero, en la colonia Jardines del Bosque del municipio de Guadalajara, se levanta una de las glorietas más emblemáticas de la ciudad: los Arcos del Tercer Milenio o, como se le conoce mejor, los Arcos del Milenio; obra que a pesar del paso de los años, permanece inconclusa. A pesar de ello, con el tiempo se ha convertido en un punto de referencia.

Cuatro arcos de colosales dimensiones, bien alineados y de color amarillo, forman parte de esta obra escultórica que, al encontrarse en el cruce de dos de las arterias más transitadas del municipio tapatío, atrapan la atención tanto de transeúntes como de automovilistas, ya que es imposible no verlos incluso a la distancia.
Esta obra, realizada en el año 1999, durante la alcaldía de Francisco Ramírez Acuña, y ejecutada por el escultor mexicano Enrique Carbajal, mejor conocido como Sebastián, tenía como finalidad darle la bienvenida al nuevo milenio, por lo que se tenía prevista fuera concluida en 2000; sin embargo, la obra no se concluyó en tiempo y forma.
Fue hasta 2001 cuando se concluyeron los primeros tres arcos, en tanto que el cuarto se finalizó hasta 2005, por lo que aún carece de dos de los seis arcos previstos en el proyecto original.
El proyecto enfrentó problemas de financiamiento, por lo que se decidió rescatarla mediante la creación a una asociación civil que llevó el nombre de Patronato Arcos del Milenio A.C, organismo con el que se buscaría reunir fondos para continuar con el cuarto arco faltante luego de que el entonces presidente municipal de Guadalajara, Fernando Garza, decidiera dejar de otorgar recursos del presupuesto público en la obra tras las constantes críticas.
No obstante, y ante la baja cantidad recaudada por el patronato, la obra sigue sin ser terminada.